AUTOMOVILES

Cuando conducimos un automóvil, corremos el riesgo de sufrir un accidente. Pueden darse dos circunstancias: que seamos los causantes del accidente o que no lo seamos. En ambos casos, podemos salir lesionados o causar daños o lesiones a otras personas que también han intervenido, de forma directa o indirecta, en el accidente.

Si somos los causantes, somos los responsables de los daños que han sufrido otras personas y querrán que se les indemnice por los mismos. Si, por el contrario, somos las víctimas de un accidente causado por otras personas, querremos que nos reparen los daños sufridos.

Esta situación provoca el nacimiento de la responsabilidad civil de reparación del daño causado.

¿Qué cubre la responsabilidad civil obligatoria?

El nacimiento de la responsabilidad civil a todo aquél que cause, voluntaria o involuntariamente, un accidente, puede conllevar a que la persona causante del accidente, no sea solvente para reparar el daño causado o que el lesionado no se vea recompensado en el daño sufrido, puesto que la determinación de la responsabilidad es clara y concisa.

De esta forma, la ley ha creado un criterio objetivo de fijación de la responsabilidad. Sí concurren las circunstancias estipuladas, el conductor es responsable del daño, aunque no haya intencionalidad y tenga muchos atenuantes.

Esta situación ha conllevado a que sea obligatoria la cobertura de la responsabilidad civil del conductor del vehículo. Esta obligatoriedad está delimitada por unas cuantías máximas de indemnización.

La responsabilidad abarca los daños corporales y los daños materiales. En los primeros, el asegurador está siempre obligado a reparar el daño y sólo puede evitarse el pago en caso de que pueda demostrarse que el accidente se ha producido por causa de Fuerza mayor o por responsabilidad exclusiva de la víctima.

En cuanto a los daños materiales, la responsabilidad es subjetiva; es decir, es preciso demostrar la culpabilidad del conductor.

¿Qué abarca la responsabilidad civil de suscripción voluntaria?

Esta cobertura de la responsabilidad civil empieza donde finaliza la de suscripción obligatoria. La normativa comunitaria fija los límites máximos de la indemnización. A partir de esta cuantía, lo cubre la voluntaria.

¿Qué puede impedir la cobertura de la póliza?

Puede darse el caso de que exista la responsabilidad pero que la entidad aseguradora no se haga cargo de la reparación del daño en nombre y por cuenta de su asegurado. Esta situación se produce cuando el conductor no ha observado el cuidado mínimo indispensable como para considerársele prudente.

Esta situación se observa en el caso de que las lesiones sean corporales, cuando la culpa del siniestro es exclusiva del asegurado. Para los daños materiales, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias: conducir bajo los efectos del alcohol o de estupefacientes, infringir alguna reglamentación de tráfico, como no respetar el número de ocupantes del vehículo, el peso de la carga, la validez del permiso de conducir, etc.

COBERTURAS DE DAÑOS

La cobertura de daños cubre tos daños causados al vehículo asegurado. Es lo que se conoce como la cobertura de daños propios (al propio vehículo).

Si no se contrata esta garantía, se cubren sólo los daños causados a terceros, mediante la garantía de responsabilidad civil. Esta cobertura se conoce como el seguro a terceros.

¿Qué otras coberturas de daños se pueden dar?

La garantía de incendio. Se cubren los daños que sufre el propio vehículo en caso de que se incendie, incluso si se produce el siniestro total.

La garantía de robo. Que abarca tanto al vehículo como a sus accesorios si van declarados específicamente en la póliza. La mayoría de los robos se producen a los accesorios del vehículo, y no tanto al vehículo en sí. Por eso, y dada la facilidad con que se producen, el coste de la cobertura es muy cara, sobre todo a los embellecedores de determinadas marcas o a los aparatos reproductores de música. La entidad aseguradora puede evitar el pago en caso de que el robo se haya producido por negligencia grave del asegurado.

La rotura de lunas que cubre la rotura de los cristales del vehículo.

La garantía de ocupantes. Se asegura los daños sufridos por los ocupantes del vehículo asegurado distinto al conductor.

Etc.

¿Cómo pueden contratarse estas garantías?

En la cobertura a terceros, sólo se contrata la garantía de responsabilidad civil y ocupantes. Las entidades aseguradoras ofrecen paquetes con la cobertura de R.C. y ocupantes, más incendio y/o cristales y/o robo. Y las modalidades de a todo riesgo, llamadas así por cubrir todos los riesgos posibles relacionados con el automóvil7 en la que a todas las citadas anteriormente hay que añadir la garantía de los daños causados al propio vehículo asegurado.

Para rebajar la prima en las pólizas a todo riesgo se ofrecen diversas opciones en base aun sistema de franquicias cuyo importe será la parte del reparación que correrá a cargo del asegurado pudiendo ser un porcentaje o una cantidad fija.

Con ello, la entidad aseguradora consigue eliminar los costes administrativos para los siniestros de bajo importe, con lo que el precio mal del seguro es menor.

Pero, además, la franquicia tiene un segundo efecto sobre el asegurado. Si éste se tiene que hacer cargo de una parte del coste de la indemnización, le hará tener más cuidado por lo que el número total de siniestros que se declaran disminuye. Si el importe global de las indemnizaciones que satisface la entidad disminuye, también disminuirá la prima para cada asegurado.

GARANTÍAS DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS

A las garantías relacionadas con los daños causados al vehículo y a los ocupantes, es decir, daños materiales y corporales, hay que añadir las garantías relacionadas con la prestación de servicios que presta el asegurador al asegurado.

Se denominan garantías de prestación de servicio porque el siniestro no se compensa mediante una indemnización monetaria, sino que la indemnización consiste en la prestación de un servicio.

ASISTENCIA EN VIAJE

Cuando el asegurado sube a un automóvil, está iniciando un viaje. Es posible que durante el viaje, el asegurado sufra algún percance y necesite asistencia. Esta asistencia es válida tanto para el vehículo como para los ocupantes del mismo.

En el caso de que el vehículo sufra una avería o un accidente que impida la continuidad del viaje, la entidad aseguradora ofrece el remolque hasta el taller más próximo. Se suele fijar el número de kilómetros desde el domicilio habitual para que el trayecto efectuado se considere un viaje aunque, actualmente, la mayoría de los seguros de asistencia en viaje se contratan a Km. 0. También se cubre el coste del alojamiento en caso de que la reparación no pueda efectuarse en el mismo día, el envío de las piezas de recambio, gastos de transporte en caso de continuar viaje o volver a casa, etc.

Para los ocupantes, se cubre la asistencia médica y sanitaria, desplazamiento de un familiar en caso de hospitalización, gastos de convalecencia en un hotel, repatriación o transporte sanitario de fallecidos, heridos y enfermos, etc.

Cuando contratamos esta garantía, la entidad aseguradora nos proporciona una tarjeta con los teléfonos de asistencia para el caso de siniestro.

DEFENSA Y RECLAMACIÓN DE DAÑOS

En caso de que se produzca un accidente y existan lesiones, es posible que se celebre un juicio para determinar el alcance de la responsabilidad del causante del daño. Si es así, es precisa la asistencia de abogados que nos representen y defiendan.

La garantía tiene dos vertientes: nuestra defensa en caso de que seamos los responsables del daño o la reclamación en caso de que seamos los perjudicados y busquemos la compensación económica de las lesiones sufridas. También se puede cubrir según la compañía la insolvencia del condenado, la defensa en caso de infracciones administrativas de tráfico, el anticipo de las indemnizaciones pendientes, y la defensa penal, etc.

El abogado que nos represente y cuyos honorarios corren a cargo de asegurador puede ser elegido tanto como por el cliente como si no dispone del mismo por la entidad aseguradora.

¿Cómo se determina el precio del seguro del automóvil?

El seguro del automóvil se puede considerar un seguro multirriesgo, por incorporar la cobertura de muchos riesgos dentro de la misma póliza. Por este motivo, tiene muchos factores que pueden ser determinantes en el cálculo del precio, cada uno relacionado con las garantías que se cubren.

El factor de riesgo es la variable determinante que explica el porqué se producen los siniestros. Cada garantía tiene un precio según su factor de riesgo.

¿Cuál es el factor de riesgo de la responsabilidad civil?

La garantía de responsabilidad civil tiene asociados varios factores de riesgo.

1. La potencia del vehículo. Cuánto más potente sea el vehículo, mayor es el daño que puede causar. Las entidades aseguradoras tienen clasificados los vehículos según marca, modelo (características propias) y potencia.

2. La zona de circulación. Cuánto mayor es la densidad de tráfico, mayor es la probabilidad de sufrir un accidente. Por ello, el territorio nacional está divido zonas de circulación, en función de la siniestralidad asociada a la densidad circulatoria.

3. El uso del vehículo. No es lo mismo utilizar el vehículo con fines particulares, de servicio público, vehículos de alquiler, vehículos de transporte, etc. Cada uno de ellos tiene un nivel de siniestralidad diferente.

4. Las circunstancias personales del asegurado:

a. la edad del conductor: cuanto más joven, mayor es el riesgo de accidente pues se tiene menos experiencia y se conduce con más imprudencia,

b. la antigüedad del permiso: cuanta más experiencia tengamos, menos accidentes sufrimos,

e. el sexo: las mujeres tienen menos accidentes que los hombres y, en caso de sufrirlos, los daños que se producen son menores,

d. el color del vehículo: hay colores que hacen más visibles los vehículos y, por tanto, el riesgo de sufrir accidentes es menor, y hay colores que el que los compra es mas impulsivo o tranquilo

e. los vehículos que incorporan prestaciones deportivas son susceptibles de tener un mayor número de accidentes.

¿Cuál es el factor de riesgo de las garantías de daños?

Lo que determina el valor de la indemnización es el valor del vehículo. Es una forma diferente de considerar la potencia del vehículo, pues los vehículos más potentes son aquéllos que tienen un precio mayor.

El valor del vehículo además de considerar la potencia, recoge otros aspectos cualitativos del vehículo, tales como el diseño, los acabados, los accesorios, que son los elementos a indemnizar en caso de siniestro. Cuanto mayor sea el valor del vehículo, mayor será la prima a pagar.

Los coches con más antigüedad, no tienen una cobertura completa de daños. El valor de la prima que cubre estos daños es demasiado alto en relación al valor venal del vehículo.

¿Cuál es el factor de riesgo en las garantías de prestación de servicios?

El elemento determinante es la calidad y la variedad de las prestaciones contratadas por el asegurado. Se valorará positivamente la facilitación de todos los trámites y gestiones ante cualquier eventualidad sufrida.

El mejor seguro será el que se encarga de todo y nos resuelve los imprevistos

Sistema Bonus-Malus. ¿Qué ocurre en caso de siniestro?

El aumento de la siniestralidad en el seguro del automóvil tiene una consecuencia directa en el aumento de la prima del seguro. Este aumento generalizado de precios afecta a toda la sociedad. Los daños materiales o corporales se traducen en indemnizaciones a satisfacer por las entidades aseguradoras que cubren este tipo de riesgos.

El aumento desmesurado de los accidentes, así como del valor unitario de los mismos conlleva un aumento del precio del seguro. El aumento que han sufrido las primas no ha sido suficiente para compensar el incremento del valor de las indemnizaciones. Además, si se hubiera aumentado en proporción, el precio hubiera sido prohibitivo.

Por ello, las entidades aseguradoras han tenido que buscar nuevas fórmulas que compensen esta situación.

BONUS-MALUS

¿En qué consiste el sistema Bonus-Malus?

Las entidades aseguradoras, para evitar un aumento desmesurado del precio del seguro a la vez que tratan de contener el valor unitario de la indemnización, han creado un sistema de bonificaciones y recargos en función de la siniestralidad del conductor asegurado.

Si bien las primas de cualquier modalidad de seguro de determina por anticipado, y es la que rige toda la vigencia del seguro, en este caso se corrige con posterioridad. Se trata de un sistema de tarificación a posteriori que ajusta individualmente la prima en función de la siniestralidad particular del conductor en relación al año anterior.

Este sistema consiste en el establecimiento de unos puntos o niveles en una escala, en el que cada nivel tiene asociado una bonificación o recargo.

Cuando el asegurado contrata la póliza por primera vez ingresa en un nivel neutro, sin bonificación ni recargo. Si el conductor no ha tenido ningún siniestro durante la vigencia del primer año de contrato, la entidad aseguradora le premiará desplazándole a un nivel superior de la escala, ingresando en la zona de bonus. En la medida en que el conductor no tenga siniestros irá desplazándose en la zona de bonus hasta alcanzar el nivel superior. Cada nivel de bonus tiene asociado una bonificación. Cuanto más bonus sea el conductor, mayor será la bonificación de la que disfrutará.

Por el contrario, si el conductor sufre uno o más siniestros, perderá bonus y puede entrar en la zona de malus de la escala. Si sigue declarando siniestros, va desplazándose dentro de la zona de malus hasta el nivel superior, que es el que tiene asociado el recargo mayor.

¿Cómo se optimiza el funcionamiento del sistema?

El funcionamiento correcto del sistema se produce cuando hay un acuerdo generalizado por parte de todas las entidades aseguradoras en el uso de estadísticas de siniestralidad comunes. De este modo, se evita la picaresca del asegurado que, cambiando repetidamente de compañía, trata de liberarse de los recargos en la prima. Desde el momento en que todas las entidades dispongan de los mismos datos, cuando un asegurado cambie de entidad, le aplicarán la misma bonificación o recargo, por lo que será indiferente cambiar de entidad para economizar prima.

Si no se aplica este intercambio de información entre las entidades aseguradoras, la entidad siempre bonificaría a los buenos conductores, pero perdería los recargos cobrados a los malos conductores, lo que conllevaría un fracaso técnico del sistema

La finalidad de este sistema implantado por las entidades aseguradoras es la de evitar el fraude, así como el incremento desmesurado de las primas. Esta situación revierte en una competencia exagerada entre entidades, puesto que, en este caso, decaería la calidad del servicio e iría en detrimento del asegurado.

 

 

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